Andrés & Sarah: Su boda en Señorío de Nevada.
Fotografías entre viñedos y cumbres en Granada.
Andrés y Sarah en Señorío de Nevada. Un boda única.
Esta es una de las bodas que se sienten como estar en casa.
El pasado 28 de marzo de 2026 vivimos en primera fila la boda de Sarah y Andrés. Una historia que se cuenta con el paso de las décadas ya que se conocen desde niños, y que nosotros también tenemos la suerte de conocerlos personalmente de toda la vida. Capturar su gran día no fue un encargo más; sino el privilegio de documentar el «sí, quiero» de personas que consideramos parte de nuestra propia familia.
Como fotógrafos de bodas en Granada, sabemos que la confianza es uno de los ingredientes secretos para expresar autenticidad, y en esta ocasión, cada mirada y cada gesto de complicidad fluía con mucha naturalidad.
Andrés y Sarah eligieron el escenario perfecto para su boda, y no podía ser otro que el Hotel Señorío de Nevada, una joya arquitectónica donde la vanguardia y el diseño se encuentran con el campo, creando un lienzo ideal para una pareja que buscaba atesorar un recuerdo maravilloso para toda la vida.

El «Sí, quiero» en el jardín: Una boda bajo el cielo de Granada y con Sierra Nevada de fondo.
La ceremonia fue un reflejo fiel de la esencia de los novios. Entre campos en calma y rodeados de la paz que emana el lugar, Andrés y Sarah celebraron una ceremonia cristiana al aire libre, cargada de detalles sobre su fe y sus pasiones.
El momento más emotivo y distintivo —nuestro «Momento WOW»— fue la integración de su pasión por la montaña en el altar. Una cruz adornada con un arnés de escalada y metros de cuerda presidía el espacio, simbolizando el compromiso de escalar juntos cualquier cima que la vida les presente. El intercambio de votos, sincero y profundo (cuyo vídeo podéis disfrutar en este artículo), dejó paso a una salida nupcial bañada en pétalos, mientras las sonrisas marcaban el ritmo de una felicidad compartida.
En un mundo de tendencias efímeras, ellos nos recordaron la importancia de la personalización con significado. Integrar los motivos por los que vives —como su fe y la escalada— demuestra que una boda es especial cuando se vive desde la verdad de quienes la protagonizan.



Tranquilidad, Arquitectura y Versatilidad: El escenario perfecto para un boda en Señorío de Nevada.
El Hotel Señorío de Nevada (conocido también por su excelencia como winery) es mucho más que un hotel o una bodega; es un templo del diseño que celebra la luz y enaltece el entorno. Ofrece una versatilidad visual que enamora a cualquier creativo. Su arquitectura, de líneas limpias y materiales nobles, permite jugar con fotografías estilizadas y cinematográficas donde el paisaje de viñedos se cuela en el interior a través de grandes ventanales.
Para una pareja, la tranquilidad de este lugar reside en su funcionalidad. La posibilidad de transitar de una ceremonia en el jardín a un banquete bajo arcos blancos ofrece una paz mental incalculable. Casarse aquí es saber que el Plan A y el Plan B son igualmente espectaculares, eliminando cualquier incertidumbre meteorológica para centrarse solo en disfrutar.



Detalles “Good Vives” en el cóctel: El magnetismo de Viola Tempestad.
El cóctel de bienvenida es el momento ideal para marcar el termómetro emocional de la celebración. En los jardines del hotel, la música de Viola Tempestad elevó la energía de forma magistral. No fue solo música de acompañamiento; fue una actuación vibrante que rompió el hielo y motivó a los invitados desde el primer minuto.
Su talento transformó el aperitivo en una experiencia musical enérgica que los asistentes recordarán siempre.





La comodidad de elegir un destino “todo en uno”.
Un gran acierto por parte de Andrés y Sarah fue apostar por la comodidad absoluta. El concepto de celebrar los preparativos, la ceremonia, el banquete y la fiesta en un mismo lugar —que además cuenta con hotel propio— es un lujo que puede parecer invisible pero que los invitados agradecen, especialmente quienes viajan desde lejos.
Esta logística fluida permitió que los novios vivieran el día sin prisas ni traslados estresantes. Como equipo visual, esto nos facilitó capturar desde el primer café de la mañana hasta el último baile sin perder ni un segundo de la narrativa.
Durante todo el día pudimos comprobar que fotográficamente destaca tanto la escala monumental de las bodegas como la tranquilidad que ofrece para la intimidad de la pareja, confirmando al Señorío como uno de los enclaves más exclusivos de la provincia.





Nuestro truco «Golden Hour»: Realizar fotografías en la hora mágica para bodas de día.
Como expertos en fotografía y vídeo de boda, siempre buscamos la luz que ilumina suavemente, evitando en la medida de lo posible las horas de sol mas alto. En esta boda de mediodía, propusimos a Andrés y Sarah un cambio de guion: realizar el posado de pareja al atardecer, una vez terminado el baile principal.
En lugar de escaparnos tras la ceremonia bajo un sol de justicia, aprovechamos esos 20-30 minutos mágicos cuando el sol caía sobre las cumbres de Granada. Con la pareja ya relajada y sin los nervios del protocolo, logramos capturas con un aspecto relajado y cinematográfico, texturas ricas y una calidez que solo la «hora dorada» puede otorgar.




